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Bibliografía:
La Argentina que rie
Fondo Nacional de las Artes |
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Biografía
ALejandro del Prado (Calé)
Por raro capricho del destino,
o por razones que merecerían un estudio que excede
el propósito de estas líneas, muchos de
los artistas que mejor reflejaron en su obra a la ciudad
de Buenos Aires y a sus habitantes, no nacieron ni crecieron
allí.
Tal el caso de Alejandro Del Prado (Calé), humorista
gráfico y dibujante rosarino que, a la manera
de un Vacarezza del lápiz, radiografió
con agudeza y talento a esa fauna variopinta que –sintetizada–
da lugar a uno de los más reconocidos arquetipos
argentinos: el porteño.
Del Prado nació en 1925 y se crió en un
hogar poco común, rodeado de una madre pintora
y cinco tías solteronas, a las que “abandonó”
a los 20 años, cuando decidió radicarse
en Buenos Aires. Su abuelo materno había sido
un destacado socialista francés, porcelanista
reconocido, que se escribía con el eminente Jean
Jaurés.
Cuentan sus hijos que, apenas llegado a la Capital Federal,
el joven Alejandro gastó muy pronto sus magros
ahorros yendo a escuchar a sus dos más grandes
ídolos: Horacio Salgán y Astor Piazzolla.
Y cuentan también que antes de asumir su profesión,
intentó cantar tangos, jugar en River Plate y
ser periodista.
Su primera ocupación, como la de muchos de sus
colegas, fue sin embargo la publicidad, donde se inició
ilustrando avisos que anunciaban bailes populares.
En la revista River desarrolló una serie de comentarios
humorísticos con el título de “El
seguidor fiel” que firmaba como Alejandro, el
“fana”.
Después publicó sus primeros dibujos humorísticos
en la revista Pobre Diablo y luego su primer personaje,
“El perrito Pistola”, en el diario Democracia.
Más tarde hizo a “Galerita” en la
revista Pica Pica. Fue a inicios de la década
de 1950.
Posteriormente, en una efímera publicación
llamada Sucedió con la farra, dio a conocer una
serie de dibujos titulados “Buenos Aires íntimo”,
antecedente inmediato de su máxima creación.
Esta se llamó “Buenos Aires en camiseta”,
se publicó en Rico Tipo y fue un auténtico
fresco ciudadano que reflejó, con estilo vanguardista
y una depurada técnica, durante más de
diez años, los rasgos esenciales de los porteños,
especialmente los de clase media y media baja, los habitantes
de los barrios, los que poblaban las oficinas y los
bares, los que cada domingo iban a la cancha. Esos porteños
fueron observados y reflejados por Calé con una
lupa implacable que mostraba en detalle sus modismos,
sus lados flacos, su forma de hablar, sus miserias,
poses y rasgos más salientes. El éxito
de “Buenos Aires...” motivó un cortometraje
realizado a través de la técnica de animación,
que se conoció en 1966 con el mismo nombre de
la tira.
Calé fue, como Medrano, un auténtico cronista
de lo social, un sociólogo del dibujo. Cuando
falleció, a muy temprana edad, dejó en
sus lectores la clara sensación de que se había
empañado para siempre un espejo que los mostraba
a ellos tal cual eran.
Alejandro Del Prado murió a los 38 años,
dejando a su esposa María Ester y a dos hijos,
Horacio y Alejandro, que de algún modo encarnaron
los sueños incumplidos de su padre: uno es periodista,
el otro músico.
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