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Biografía
Luis J. Medrano
Este artista plástico, dibujante
y humorista, quien fuera uno de los más agudos
observadores de la realidad de su tiempo, a través
de un trazo y una capacidad de análisis prácticamente
inimitables, nació en Buenos Aires el 23 de marzo
de 1915.
Su inclinación por el dibujo se manifestó
tempranamente y alcanzó pronta madurez, gracias
a un talento innato y una poderosa iniciativa, que unidos
a su esfuerzo y voluntad, le permitieron publicar sus
primeros trabajos a los 17 años, en La Novela
Semanal y en Aconcagua, iniciando así una muy
exitosa trayectoria.
Luis J. Medrano encaró su formación de
manera autodidacta y ya al cumplir 20 años había
montado su propia agencia de publicidad, junto a su
hermano Alfredo, también dibujante.
En 1941 se decidió a exponer en una galería
de arte unos cuadros costumbristas y humorísticos
que desarrollaba al estilo de las tiras gráficas.
Al aparecer por esos días la revista Cascabel
presentó allí treinta de aquellos trabajos,
de los cuales fueron aceptados sólo siete.
Decepcionado, pero no derrotado, se dirigió al
diario La Nación, donde su material fue recibido
muy auspiciosamente por el director Luis Mitre y el
subdirector Angel Bohigas, quienes le ofrecieron un
espacio diario.
Así, el 1º de diciembre de 1941, apareció
el primer “grafodrama”, nombre elegido por
Medrano para designar esas ilustraciones donde reflejaba
con humor e ironía un amplísimo espectro
de situaciones cotidianas, en las que tenían
cabida todas las clases sociales y distintos ámbitos
geográficos, así como aspectos del acontecer
político y cultural del país.
En 1943, los “grafodramas” fueron compilados
por primera vez por su autor en forma de libro, lo que
se repitió un año más tarde con
otra serie de dibujos.
Años después lanzó nuevas tiras,
que consistían en variaciones sobre el mecanismo
de su ya célebre creación, a las que denominó
“La placa velada”, “Estaba escrito”
y “Apuntes desde un balcón”. Esta
última –que logró gran repercusión–
reflejaba escenas de la calle, observadas por Medrano
desde su lugar de trabajo, en Diagonal Norte y Florida.
El dibujante incursionó también en otros
terrenos, como la creación de un personaje llamado
“Matías” y las láminas a color
tituladas “Galería Contemporánea”
(con el famoso “contrera” antiperonista),
desarrolladas entre 1951 y 1952, en la revista PBT,
en las que reflejó con difícil ecuanimidad
la profunda división política. También,
la caricatura política, a pedido de La Nación,
desde mediados de los cincuenta.
Anteriormente, en 1946 y 1947, había participado
con sus láminas de los célebres almanaques
de la marca Alpargatas y unos diez años después
encaró, con el mismo formato, unas témperas
publicadas en la revista Atlántida, con el título
de “Temas para una funesta colección surrealista”,
en las que podían entreverse ciertas influencias
de Salvador Dalí, en tiempo de ironía
hacia las creaciones de las vanguardias estéticas,
a las que más tarde se agregaría una “Colección
Suprarealista”.
Medrano fue un trabajador infatigable, que creó
y dirigió también su propia revista (Popurrí),
lanzada en 1946 y reaparecida en 1955, un micro semanal
televisivo con sus “Grafodramas”, que estuvo
en pantalla entre 1956 y 1958 por Canal 7, y otra tira
diaria en El Cronista Comercial.
A pesar de tener un prestigio y un patrimonio consolidados,
en 1962 decidió radicarse en Estados Unidos para
graduarse como periodista en la Universidad de Indianápolis.
Este hombre singular, obtuvo la Orden del Mérito
Civil otorgada por el Gobierno de España, además
de ser honrado por la ciudad de Hartford (EEUU), que
instituyó el 16 de noviembre de 1962 como el
“Día de Luis J. Medrano”, ya que
el artista publicaba sus cartoons en un periódico
local, como lo haría posteriormente en The New
York Times.
Al fallecer, en 1974, Luis José Medrano dejó
una familia integrada por su esposa, María Isabel
Hauschildt y tres hijos, y esa sensación de irreemplazable
que provoca la desaparición de los grandes talentos.
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