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Biografía
Oscar Conti (Oski)
Un monje enloquecido que hace arabescos
sobre los textos sagrados”. La definición
pertenece a Umberto Eco y fue motivada por una exposición
de miniaturas hecha por Oski en 1974. Pero, a decir
verdad, para Oski lo único sagrado era su libertad
extrema, que le permitía tomarse en broma todas
las cosas que lo rodeaban, aunque sentía especial
predilección por los textos antiguos, que interpretaba
libremente a través de sus dibujos, que hicieron
escuela.
Oscar Esteban Conti nació en la ciudad de Buenos
Aires en 1914 y se diplomó en la Escuela Nacional
de Bellas Artes. Más tarde estudió escenografía
en la Academia Superior de Buenos Aires. Después,
cuando empezó a publicar dibujos, decidió
adoptar el Oski –diminutivo de Oscar– “para
ocultar la vergüenza de que trabajaba en revistas”,
como confesó en su último reportaje, concedido
a Juan Sasturain.
Amaba el vino y coleccionaba cuadrantes de antiguos
relojes. Era un hombre jovial, de humor implacable,
admirado en forma unánime por sus colegas, que
despreciaba la rutina y jamás le concedía
una tregua a esa oscura tejedora de telarañas.
Sus primeros trabajos publicados como dibujante datan
de 1943, acusaban la influencia de Steimberg y aparecieron
en la revista Cascabel, en la que también publicaba
su hermana Sara, quien firmaba con el seudónimo
Van Pog. Los siguieron otros en revistas y diarios argentinos
y del exterior, como Rico Tipo, Vea y Lea, Cabalgata,
El Hogar, Revista de Aeronáutica, Dr. Merengue,
La Hipotenusa, Satiricón, Mengano, Humor, Media
Suela, Billiken, Clarín, Ja, Ja (México)
y Ultimas Noticias (Chile).
Fue director y dibujante de su propia revista Los Cuadernos
de Oski, y creador de “Amarroto”, el personaje
protagonista de su única tira cómica.
Entre 1943 y 1944 vivió en Perú, atrapado
por el estudio de la arqueología y el folclore.
Su interés por los viajes fue una constante durante
toda su vida. En 1948, 1951, 1958 y 1965 anduvo por
Europa, eligiendo especialmente Italia y Francia como
lugares de residencia, donde trabajó como ilustrador
de libros y realizó diseños publicitarios.
En 1947 creó el diseño escenográfico
para “La Putain Respectuese”, de Jean Paul
Sartre, obra montada en Santiago de Chile, y en 1953
el de “Androcles and the Lion”, de George
Bernard Shaw, en Buenos Aires.
Ilustró Brutos consejos para gobernantes, de
Carlos Warnes (César Bruto) –humorista
querido y admirado por Julio Cortázar, que lo
incluyó, por ejemplo, en su famosa Rayuela–.
En sociedad con Warnes realizó, también,
los Cuadernos de medicina, a pedido de una gran empresa
farmacéutica. Estos cuadernos originaron posteriormente
El Medicinal Brutoski, una obra monumental en la que
ilustraba antiguas y desopilantes recetas para la curación
de todos los males.
Esta inclinación de Oski por la medicina primitiva
se manifestó también en Italia, donde
realizó trabajos publicitarios como la Tavole
della Scuola di Salerno, para la industria farmacéutica
Serono, luego reunidos en un libro.
De su exclusiva autoría fueron Bruta antología
de Oski (1952), Vera Historia de Indias (1958) y Primera
Fundación de Buenos Aires, llevada al cine en
1959.
Pese a que en sus dibujos la temática política
está prácticamente ausente, Oski colaboró,
por convicción, con muchas publicaciones de izquierda,
como L’Unitá, Paese Sera y Vie nuove. Tras
el triunfo de la revolución cubana decidió
vivir un tiempo en la isla para palpar de cerca aquel
fenómeno, algo que repitió al asumir en
Chile el gobierno de la Unidad Popular, radicándose
allí para trabajar en televisión y en
la revista Cabro Chico.
En 1972 regresó a Buenos Aires, donde publicó
los libros Vera historia del deporte (1973) y Oski en
su tinta (1974), pero volvió a partir rumbo a
Barcelona en 1975, ante el clima político cada
vez más represivo.
En la gran ciudad catalana ilustró, para la Editorial
Luman, El fantasma de Canterville, de Oscar Wilde. No
mucho después, en 1976, emigró nuevamente
a Roma, hasta que en 1979, ya enfermo, decidió
volver a Buenos Aires, para morir en una cama de hospital.
Casi no dejó pertenencias, sólo dibujos
y algunos cuadrantes de relojes antiguos.
Tras su desaparición, fueron editados El ABC
de Oski (1983), Maestroski (1989), El descubrimiento
de América (1992) y Comentarios a las tablas
médicas de Salerno (1999).
Su definición sobre el humor lo pinta cabalmente:
“en el fondo es una canallada, como reírse
de las fotos viejas de la familia, pero es que el humor
siempre se basa en el dolor, la tristeza, el ridículo;
es una manera de sobrevivir a la angustia”.
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