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Biografía
Pedro Seguí
Este dibujante y humorista gráfico,
nacido en Entre Ríos en 1915, comenzó
su carrera profesional dibujando en el diario El Pampero.
Pero no fue el tablero su única pasión,
ya que también cultivó con entusiasmo
el turf y el boxeo. En Concordia, -pesando sólo
44 kilos- se desempeñó como jockey, ganando
numerosas carreras y más tarde, ya en Buenos
Aires, se dedicó al boxeo y representó
al club River Plate en la categoría Mosca.
Con el tiempo el dibujo iría ocupando un lugar
preponderante en sus actividades y Seguí terminaría
imponiendo su trazo personal y virtuoso, hasta ser requerido
por la mayor parte de las publicaciones argentinas de
la época.
Sus trabajos aparecieron –entre otras muchas revistas–
en Mundo Argentino, Antena, Pobre Diablo, Tío
Vivo, Media Suela y Tía Vicenta.
También fue asiduo colaborador de las revistas
brasileñas Rir y Humor. En Brasil, además,
realizó dibujos humorísticos con temática
futbolística para el Canal 7 de televisión
de San Pablo.
En la exitosa Rico Tipo, de Divito, creó varios
personajes que alcanzaron gran repercusión, como
“El Gordo Villanueva”, “El Ñato
Desiderio” y “Don Bildigerno”.
En esta publicación, Seguí también
le dio identidad gráfica a “Juan Mondiola”,
que no nació como personaje sino como el seudónimo
con el que firmaba sus relatos picarescos el escritor
Miguel Angel Bavio Esquiú. Con el tiempo, adquirió
identidad propia, independizándose del autor,
y el dibujo de Seguí fue determinante para que
esto ocurriera, al darle inconfundibles rasgos de identidad:
saco gris, sombrero negro y un pañuelo con monograma.
Esta creación llegó a tener una enorme
aceptación, a tal punto que llegó a ser
lei motiv de una revista, inspiró un tango y
hasta fue llevada al cine, en 1950, con el protagonismo
del actor Juan José Míguez. La dirigió
Manuel Romero y tuvo guión de Emilio Villalba
Welsh y Alejandro Verbitsky.
La capacidad de Seguí para captar la esencia
de un personaje fue descripta certeramente en la revista
Dibujantes por Franco Panzera: “Es uno de los
pocos casos de dibujantes en que los personajes que
le fueran encomendados crear, para ilustraciones de
diversos cuentos, fueron tan certeramente logrados,
tan acorde con la idiosincrasia plasmada por el argumentista
que la notoriedad y rápida fama de los mismos
hubo de repartirse entre ambos: autor e ilustrador”.
Otra de sus habilidades destacadas fue la de dibujar
“chicas” muy atractivas, que competían
con las del propio Divito. El humorista Dardo Ruíz
Díaz, en Humorón, afirmó al respecto:
“Así como las aves se reconocen por el
vuelo, a Seguí se lo reconoce por las chicas”.
Pedro Seguí colaboró, también,
durante muchos años con la revista Lupin, de
Guillermo Guerrero, a través del cowboy “Johnny
Retruenos” y los corredores de autos “Tuerkito
y Gasolina”.
Falleció en Buenos Aires, en 1988, dejando el
mejor de los recuerdos en una legión de amigos
que supo ganarse con su nobleza reconocida por todos.
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